Hola a tod@s y bienvenid@s a este blog que he decido
comenzar para contar mi historia; la historia de una chica que perdió 30 kilos
sin morir en el intento y a la que gracias a ello le cambió totalmente la vida.
Antes de nada quiero dejar claro que las dietas milagro no
existen y por norma general no son más que un hervidero de problemas,
desmotivaciones, sufrimiento y pérdida de tiempo. Puedes perder mucho al
principio, pero luego todo lo que pierdes acabas recuperándolo rápidamente, o
al menos así las he vivido yo. El día que dejé de intentar perder peso a base
de estas famosas dietas y me centré en APRENDER A COMER, fue cuando realmente
empecé a ver resultados en mí, tanto por fuera como por dentro. Y es que creo
que, realmente, el principal problema de la gente que padece o ha padecido
sobrepeso alguna vez en su vida, se basa casi en su totalidad en una serie de
malos hábitos y desconocimientos nutricionales que, con un poquito de interés y
constancia pueden solventarse de manera definitiva.
No consiste en pasar hambre, ni en dejar de cenar, ni en
pesar las cantidades de alimento hasta el punto de rozar la obsesión... ¡Es
mucho más sencillo que todo eso! Se trata de reeducar a nuestro cuerpo y a
nuestra mente y de empezar de cero a enseñarles cómo, cuándo y el qué debemos
comer.
Aquí dónde me veis, llegué a pesar 96kg. Como lo leéis… No desayunaba jamás (MAL!!), me pegaba unos
atracones brutales a media mañana y, sobre todo, por la noche, no me movía en
absoluto (ODIABA la clase de Educación Física y siempre que podía me la saltaba…),
recibía burlas, insultos fáciles y lo peor de todo es que ME CONFORMABA un día,
otro día, otro, otro y así durante años, porque por mal que lo pasase no hacía
nada por evitarlo… Sufrí muchísimo de
lesiones de espalda, cervicales y tobillos, e incluso hoy en día ando pagando
todos esos años con mis pobres rodillas, las cuales tengo bastante deterioradas
para mi edad.
Hoy día la sociedad nos impone unas pautas físicas y un
modelo estándar, muchas veces incluso exagerado y peligroso, así como unas
tiendas de ropa con tallas muchas veces abusivas, en las cuales nunca pude
comprarme ni una sola prenda que me gustase realmente. Muchos no podréis
imaginar lo que eso puede suponer para una chica adolescente, que ve como todas
sus amigas llevan la ropa que ella querría poder ponerse, pero os aseguro que
es algo bastante duro.
Yo sigo siendo yo, la Violeta de siempre, pero mucho más
segura, más feliz, con muchísima más confianza en mi cuerpo pero sobre todo en
mí misma. Mi nariz es la misma, mis ojos, mis orejas, mi corazón… Sigo siendo
yo, pero mi sonrisa es distinta, no porque ahora no me insulten, ni por no
recibir burlas, ni por haber conseguido entrar en unos pantalones que hace años
no me hubiesen subido del gemelo; si no porque miro atrás y veo todo lo que he
conseguido, con esfuerzo, con constancia y con un día a día de lucha y de trabajo
bien hecho.
Bueno, después de todo este rollo de emociones a flor de
piel y a corazón abierto a modo de introducción, solo deciros que espero poder
ayudar a alguien con este blog, donde iré colgando recetas, artículos de
interés sobre nutrición, truquillos para conseguir nuevas metas a la hora de perder
peso y algunos que otros ejercicios que a mí me han servido de mucha ayuda en
toda esta aventura.
SI DE VERDAD QUIERES… ¡PUEDES!